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Dibujos

 

CARNET DE TRABAJO. REINA DEL VIENTO

 

1998 alto 120 x ancho 152.5  Técnica mixta sobre papel

1998
alto 120 x ancho 152.5
Técnica mixta sobre papel

En estos carnets de trabajo se ilustran, como señala el propio artista, los bocetos preparatorios de su obra en hierro, el trasvase y la tensión del proceso creativo.

«Ponerse a la forja a hacer una escultura es muy complejo. La materia tiene sus modos de comportamiento. A veces tengo graves dudas que hay que resolver y voy al papel… o al suelo. Hay que ser un artesano real del hierro»

El dibujo es para este maestro de la forja, si no el medio de expresión principal, sí el más común. Es un medio de trabajo y experimentación inseparable de la escultura, con el que se resuelven todos los problemas espaciales que aquélla plantea. Es natural por tanto que, en su conjunto, la obra dibujada de Chirino refleje las diversas etapas de su desarrollo artístico, práctica que arranca de un dibujoacadémico que ya apuntaba una personalidad especial y que más adelante adoptaría la configuración esquemática de su creación escultórica, para completar finalmente el recorrido en el mismo punto de partida: en otro dibujo independiente, aunque basado en la reinterpretación de una figura escultórica ya realizada.

1998 alto 126 x ancho 152.5  Técnica mixta sobre papel

1998
alto 126 x ancho 152.5
Técnica mixta sobre papel

En los años cincuenta el informalismo era una corriente en vigor en todo el mundo, corriente en la que también artistas españoles vibraban, como es el caso de los componentes del grupo El Paso, en el que aparece Chirino con un tipo de abstracción que le condujo a interpretar la morfología de su obra. No obstante, la práctica del dibujo y la de la escultura caminarán de forma paralela a lo largo de toda su trayectoria artística. Se trata de dibujos llevados a cabo generalmente con medios tradicionales (tinta china, cera, lápiz, etc.), y es en ellos donde mejor se pone de manifiesto la modestia del artista, una especie de pudor que le impide exhibir, en un medio que presupone por su propia naturaleza la intimidad del escultor, los mecanismos internos de la creación. Con sus manos, el artista deja en el papel sus huellas a través del hollín del carbón, tantas veces utilizado en la fragua, en una especie de sublimación, convirtiendo sus dibujos en fuentes de modernidad a través del uso de los nuevos materiales y todo ello a través de un espíritu imaginativo y violento que viene a poner un punto de alivio en su vértigo interior, dejando aflorar un extraño mundo del subconsciente, lo que enriquece toda su obra con una notoria proyección de vitalidad. Los dibujos de Chirino son, naturalmente, dibujos de escultor. Lo que guía la mano del artista no es tanto la apariencia visual como el conocimiento tridimensional de los objetos; el trazo no es tanto descriptivo como prescriptivo, al indicar didácticamente lo que puede ser hecho con la materia escultórica. En esta exposición constituye un placer visual y un juego aleccionador la posibilidad de seguir esos ciclos y apreciar lo que permanece, lo que cambia, lo que se transforma, lo que surge y lo que desaparece en una figura que pasa por los estados de dibujo del natural, boceto de escultura, y tema de otro dibujo original a través del uso del uso de estas nuevas técnicas. Estos dibujos, unidos al proyecto escultórico, le sirven al maestro, como cauterio medicinal para aliviar el duro esfuerzo que supone la forja a modo de reposo del guerrero.

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