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Obra en hierro

 

HERRAMIENTA POÉTICA E INÚTIL

 

HERRAMIENTA POÉTICA E INÚTIL (2) 1956/57 alto 302,5 x ancho 73 x fondo 22,5 cm Hierro forjado

HERRAMIENTA POÉTICA E INÚTIL (2)
1956/57
alto 302,5 x ancho 73 x fondo 22,5 cm
Hierro forjado

Con la herramientas, Chirino da el salto a la abstracción más absoluta, al tiempo que homenajea el trabajo artesanal que tanto admira, y con el que tanto aprendió. El oficio de la forja es para él, en los años cincuenta, el punto referencial más importante de su trabajo. La influencia de su admirado Julio González se deja entrever en estas obras a ras de tierra, simples, con una estética acorde con las rupturas propugnadas por las vanguardias de la posguerra. Martín Chirino arriesgó mucho en estas obras.

HERRAMIENTA POÉTICA E INÚTIL 1956/57 alto 177 x ancho 60 x fondo 45 cm Hierro forjado

HERRAMIENTA POÉTICA E INÚTIL
1956/57
alto 177 x ancho 60 x fondo 45 cm
Hierro forjado

Es, dentro de su producción, la serie más artesanal, y quizás, tratándose de sus inicios, la más genuina. El título, hermoso y poético, que dio el escultor a estas obras, remite indefectiblemente a la tierra como raíz de sus pensamientos, al tiempo que se eleva hacia la literatura con la contraposición de los dos elementos, la funcionalidad y lo inútil. Es un indicio, tanto el título como la obra, de los compromisos que habían adquirido los creadores informalistas en los años cincuenta

 

CONSTRUCCIÓN CONSTRUCTIVISTA (2)

 

1957 alto 54 x ancho 159 x fondo 112 cm Hierro forjado  empavonado

1957
alto 54 x ancho 159 x fondo 112 cm
Hierro forjado empavonado

En el recorrido sobre la obra de Martín Chirino estará siempre Julio González, pero también Malevitch, Mondrián, El Lissitzky, etc, los creadores constructivistas que fueron para él los padres sagrados, a los que veneraba por su manera de entender e interpretar el espacio. Fueron influencias importantes, como también lo fue, indudablemente, la experiencia de El Paso, grupo al que se incorporó en el año 1958, tras su exposición en el Ateneo de Madrid Los hierros de Martín Chirino .

“La España de entonces era un país pobre, de escasez y chatarreros, en el Rastro madrileño adquiría material de derribo para mis trabajos, creados pese a la circunstancia en libertad, sin prejuicio alguno, hacía aquello que quería, esculturas que reptaban por el suelo en las que se apreciaba ya cierto organicismo, otras colgadas, buscando la elevación, la sublimación del momento, esculturas deudoras en realidad de la búsqueda de un sueño del movimiento del horizonte que arrancaba desde mi infancia”.

 

EL VIENTO

 

1968 alto 49.5 x ancho 47.5 x fondo 12 cm Hierro forjado

1968
alto 49.5 x ancho 47.5 x fondo 12 cm
Hierro forjado

El viento es la clave para entender la producción madura de Martín Chirino. De la espiral, que el artista entiende como un signo atlántico, pero también mediterráneo; emulando la naturaleza de sus islas originarias, el viento surge materializado, captando lo intangible en la materia más condensada, en el hierro o el acero. Toda la potencia vortiginosa es asida en espirales convulsas, más o menos enrolladas, a punto de aflojarse.

Chirino encuentra en la espiral la huella del origen, sintonizando con aquella observación de Bachelar, en La poética del espacio, de que cuando el hombre se adentra en sí mismo yendo hacia el centro de la espiral, con frecuencia se torna errabundo y parece que accede a un anómalo “encierro del exterior”. “ Antes que llegara Chirino_ apunta Serge Fauchereau_, a nadie se le había ocurrido esculpir el viento”. Martín Chirino señala que el hierro caliente vibra, fluye, brota y vive en sus manos en una sensación difícil de explicar, ha trazado un camino que le lleva, en espiral, hacia el origen, con una formalización esencial, alegorizando la esperanza, recuperando la belleza como una promesa de felicidad.

Espiral de hierro cerrada en su punto de partida, que se extiende y planea para que esta materia sugiera la simulación de la levedad y ligereza a la que aspiran algunas de mis obras”

 

ATLÁNTICA IV

 

1987/1988 alto 138 x ancho 435 x fondo 60 cm Hierro forjado  empavonado

1987/1988
alto 138 x ancho 435 x fondo 60 cm
Hierro forjado empavonado

No todas las obras de la madurez de Chirino tienen su origen en una línea en espiral. Hay muchas esculturas en las que trabaja con planchas de hierro planas que moldea a su antojo. De la plancha proceden sus alusiones al paisaje, como en la serie Atlántica, que se inclina sobre la tierra y se hace eco de las formas de los campos y las montañas. Las propiedades del hierro se acentúan, en especial las tonalidades de tierra y fuego de su superficie

 

GIGANTES QUE NO MOLINOS… HOMENAJE AL QUIJOTE

 

2005 alto 370 x ancho 170 x fondo 150 cm Hierro forjado oxido patinado

2005
alto 370 x ancho 170 x fondo 150 cm
Hierro forjado oxido patinado

Muy pocas obras literarias han originado tantas imágenes como las inspiradas en El Quijote. Desde su aparición, se han hecho innumerables ediciones ilustradas de la novela, multitud de esculturas, dibujos y pinturas, que han contribuido a materializar en el imaginario colectivo la figura y andanzas de Don Quijote y Sancho. A medida que se alcanzaba una mayor conciencia de la modernidad atemporal de esta “novela de novelas” fueron más los artistas que la convirtieron en objeto de su inspiración, hasta lograr atravesar las fronteras, teóricamente infranqueables, del arte de vanguardia del siglo XX, una de cuyas premisas iniciales fue abandonar cualquier atisbo de figuración narrativa.

Martín Chirino no pasó por alto dar una réplica actualizada a la iconografía que ha acompañado al Quijote a lo largo de su historia, uno de los mitos culturales más poderosos que ha proporcionado nuestra cultura. Y para ello se sirvió de una de las interpretaciones sobre el Viento, los Solanos, como parte de la gran lección de Julio González: “dibujar en el espacio”, lo que le llevó a crear una obra de centro grávido pero que se aligera hasta parecer levitar.

“La espiral de hierro, material que se había vuelto muy denso en mi trayectoria se abre para flotar en el espacio, como el horizonte distorsionado del sueño que siempre he perseguido Escultura que demanda la libertad para ser sí misma. Alisios, Alfaguaras y Solanos, en definitiva toda mi obra es deudora de esta espiral del hierro cerrada en su punto de partida, que se extiende y planea para que la materia de estas esculturas sugiera la simulación de levedad, ligereza y la libertad a la que aspiran todas mis obras”.

 

ALFAGUARA (10) SERIE CANARIAS 2000. EL SUEÑO

 

2005 alto 70 x ancho 180 x fondo 70 cm Hierro forjado  empavonado

2005
alto 70 x ancho 180 x fondo 70 cm
Hierro forjado empavonado

Para Martín Chirino “El agua es importantísima en mi proceso de esculpir…” y al agua le dedica la serie de esculturas Alfaguara, que, como su nombre árabe indica, representan el agua, su nacimiento y su curso.

El escultor se enfrenta a la aparente contradicción entre el hierro forjado y el agua, juega con una materia rígida, densa y pesada para evocar un flujo variable, rápido, impredecible.. En este caso, a modo de enrejadas caracolas marinas, que, en el título, El sueño de Canarias, establecen una vieja complicidad, si no con el surrealismo en su ortodoxia interpretativa, sí con un onírico lirismo compartido entre las islas y el movimiento de vanguardia de André Bretón.

 

MI PATRIA ES UNA ROCA

 

“Aquí es de donde arranca mi obra. En la tierra inestable que piso, ella es una referencia sólida”

 

MI PATRIA ES UNA ROCA III 2006 alto 70 x ancho 130 x fondo 130 cm Hierro forjado pátina óxido/cera

MI PATRIA ES UNA ROCA III
2006
alto 70 x ancho 130 x fondo 130 cm
Hierro forjado pátina óxido/cera

A comienzos de los años ochenta, Martín Chirino produce también otras piezas singulares, de gran formato, que no corresponden con ninguna de las tipologías anteriores; la espiral crece ahora sobre así misma, desde el suelo, formando círculos casi perfectos que se cierran ligeramente a cada vuelta. De ese modo crea una estructura que en lo alto se obtura en sí misma, como una bóveda. O al revés, la espiral comienza a abrirse y a girar de manera casi perfecta, como si por un momento pretendiera evocar los círculos concéntricos, y avanza lentamente y desciende sin apenas apartarse del recorrido anterior, y se constituye en una pequeña morada, hermética, acaso asfixiante, detenida en el suelo.

MI PATRIA ES UNA ROCA IV 2006 alto 65 x ancho 130 x fondo 130 cm Hierro forjado pátina óxido/cera

MI PATRIA ES UNA ROCA IV
2006
alto 65 x ancho 130 x fondo 130 cm
Hierro forjado pátina óxido/cera

Para darle título, Chirino recuerda un célebre poema de Nicolás Estévanez, el escritor canario del siglo XIX, y elige uno de su versos finales para esta serie de vientos que despliega desde 1987. Aquél poema evocaba la mansión, la casa, la isla y, asimismo, el lugar de la infancia donde vio la aurora por vez primera; era también un canto a un territorio que podía desprenderse sin complejos de cualquier otro centro político y cultural. Mi patria es una roca, de Chirino, es, sobre todo una imagen del mundo, aunque pueda evocar un espacio de identidad nacional, como en Estévanez. “La roca– apunta Chirino- es un símbolo al que también me aferro, el sentimiento de aquello que me sostiene; para mí la roca es la añoranza de las islas en mi lejanía

 

 

EL VIENTO SOLANO VI

 

2008 alto 286 x ancho 275 x fondo 156 cm Hierro forjado pátina óxido/cera

2008
alto 286 x ancho 275 x fondo 156 cm
Hierro forjado pátina óxido/cera

En el trabajo de Chirino, la escultura va siempre más allá de su volumen y de su peso. Es, ante todo, su proyección: penetra y transforma el espacio que la rodea. Se trata de una manipulación del hierro como soporte de un lenguaje plástico específico, es decir que solo podía llevarse a cabo con hierro forjado. La materia esculpida se proyecta mas allá de sí misma.

Afrontar El Viento es abrazarse intensamente con la dificultad misma: abordar, mediante una nueva practica, un concepto de escultura que asocia la materia inalterable a la estabilidad, a la suspensión del tiempo. Y para expresar lo contrario: el aliento que nada detiene. Una pujanza violenta pero inmaterial. Chirino incluso lleva la contradicción hasta el extremo esculpiendo un Sueño.

Según su catálogo razonado publicado por el Museo Reina Sofía, su primer Viento data de 1959. Ya era una espiral, tema fetiche para él, inspirado en el arte aborigen de Canarias, de donde procede. Pero es una espiral que lleva toda una historia en su martilleo. Estirada sobre sí misma de forma desigual en el sentido de las agujas del reloj, como sometida a terribles presiones antes de ofrecer una salida.

Después de casi medio siglo y de innumerables espirales, tanto las más diversas torsiones imaginables como, al contrario, regulares, El Viento de hoy aparece perfectamente enrollado de derecha a izquierda, nos arrastra a su profundidad y se cierra. Su tamaño hace que se proyecte aun mejor en el espacio circundante.

El Viento Solano se contradice por su extrema ligereza, el ímpetu grandioso, la escritura en el espacio de la curva depurada, como si aquí tuviéramos en una sola obra los dos horizontes del trabajo de Chirino.

 

REFLEXIÓN SOBRE EL GUERNICA

 

MOMENTOS II 2008 alto 107,5 x ancho 159 x fondo 52,5 cm Hierro forjado pátina óxido/cera

MOMENTOS II
2008
alto 107,5 x ancho 159 x fondo 52,5 cm
Hierro forjado pátina óxido/cera

Decía Pablo Picasso: “Pienso sobre todo en Julio González, tan consciente de la gran tradición española del hierro forjado y aún así tan receptivo a las innovaciones espacio”; así Picasso recordó estas palabras cuando acudió a uno de los artesanos del fuego y del hierro con más talento de Barcelona, Julio González. En 1928, en el taller que González tenía en París, Picasso fraguó sus esculturas más importantes, mientras que González exploraba nuevas posibilidades que su amigo había descubierto experimentado con total libertad.

MOMENTOS III 2008 alto 87 x ancho 126 x fondo 35 cm Hierro forjado pátina óxido/cera

MOMENTOS III
2008
alto 87 x ancho 126 x fondo 35 cm
Hierro forjado pátina óxido/cera

Para transformar una barra de hierro en modelos sinuosos que sugieran con sus meandros volúmenes transparentes, es necesario irse familiarizándose paulatinamente con el hierro y también con las herramientas. Todos los artesanos, todos los escultores establecen una relación íntima con sus herramientas de trabajo, que terminan convirtiéndose en una extensión de sus manos. El peso, la forma y el equilibrio del mazo, además de cómo pesa en la mano, son tan valiosos como los gestos que dibujan la forma. Pero Chirino contaba además con otras herramientas más virtuales. Como todos los buenos artistas, tenía que tener, o mejor dicho, tenía que crear un bagaje de conocimientos y Picasso y su obra El Guernica no pasaban desapercibidos para él. Estas dos esculturas , rescatadas de aquellos bocetos de su etapa informalista, a la que Chirino se adhiere cuando formaba parte de El Paso, dan muestra de la admiración que sentía hacia la representación plástica de un acontecimiento histórico que Picasso supo convertir en su obra emblemática.

Todo era nuevo, las esculturas salían de mi primera forja en Cuenca. En nuestro país ya se había instalado una especie de locura, o al menos así lo veía el mundo establecido, gente del Régimen observaban a los nuevos artistas con cierta preocupación, frente a otro sector social, que con deseos de ponerse al día nos alentaba..

Muchas veces me pregunto cómo en aquella época tan oscura y cerrada fue posible que se hiciesen exposiciones de arte contemporáneo rabioso, cómo fue posible este hecho insólito donde la crítica apenas existía y donde Picasso era considerado un maldito. Pero ahí estaba mi generación, llena de juventud y deseos exponiendo en medio del desconcierto ¿se ablandaron las estructuras o es que nuestro entusiasmo nos hacía fuertes? siempre que me hago esta pregunta llego a la conclusión de que estábamos en una coyuntura muy especial y que el arte contemporáneo que vivía su esplendor en París y que ya había sido absorbido por América, tenía necesariamente que penetrar en España y poner en marcha la deseada revolución cultural característica de los últimos tiempos de siglo XX”.

 

PAISAJE (32)

 

2010 alto 36.5 x ancho 148 x fondo 62 cm Hierro forjado pavonado

2010
alto 36.5 x ancho 148 x fondo 62 cm
Hierro forjado pavonado

Los paisajes son el retorno de los aeróvoros al suelo. La horizontalidad de los “Landscapes”, como prefiere llamarlos su autor-la palabra inglesa tiene algo de concreción visual que no tiene la española-, impera y retiene la forma, que se escapa a los lados, en un equilibrio madurado sobre el suelo. Es un regreso al origen. De nuevo aparece la tierra, no mediante las herramientas, las raíces, sino a través del ojo humano, del ojo que observa y se recrea. A la austeridad castellana se une el panteísmo, la comunión con el paisaje, de un romanticismo de raíz centroeuropea.

 

HOMENAJE SERIE MARINETTI XVII

 

2014 alto 67 x ancho 200 x fondo 37 cm Hierro forjado pavonado

2014
alto 67 x ancho 200 x fondo 37 cm
Hierro forjado pavonado

El Homenaje a Marinetti, fundador del Futurismo, surge asimismo de un tema que le apasiona al maestro y que no ha cesado de afinar, ampliando el desafío que aspira a transformar el espacio, dando a la forja de hierro la rapidez y el desenfreno de una inmensa rúbrica. Una espiral se abre con una fascinante elegancia, un trazo delicado, casi como una rúbrica a mano.

Efectivamente, el atrevimiento de llevar hasta el extremo los contrastes entre una materia tan resistente y el pliegue que le impone su voluntad, es lo que hace que, ante cada una de sus obras, Chirino incite en nosotros esa emoción tan singular de participar de la potencia creadora de su trabajo.

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