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Las espirales son para el verano

Dentro de los actos conmemorativos del IV Centenario de la muerte de Cervantes, la catedral de Cuenca acogerá, a partir del próximo martes, 26 de julio, una selecta muestra con obras de los principales artistas de arte abstracto en España, en la que participa el escultor Martín Chirino.

Chirino-AlfaguaraUna Alfaguara datada en 2005 será la aportación del artista canario, que bajo el epígrafe La poética de la libertad, reúne obras, asimismo, de los pintores Rafael Canogar, Francisco Farreras y Luis Feito, y ofrece, así, un mosaico de los máximos representantes del informalismo español del siglo XX, casi todos ellos vinculados al grupo El Paso. Aunque, en este caso, Chirino ofrece una aportación simbólica a este importante evento en la conmemoración del IV Centenario de la muerte de Cervantes que viene desarrollando la Comunidad de Castilla-La Mancha, el escultor cuenta en su haber con obras expresamente dedicadas al autor del Quijote, entre ellas la más importante su Gigantes que no molinos… Homenaje al Quijote, que se exhibe a la entrada de su Exposición permanente en su Fundación, en el Castillo de la Luz.

La muestra podrá contemplarse, en la emblemática catedral de Santa María y San Julián de Cuenca, hasta el 6 de noviembre. El diseño del espacio de la exposición es obra del arquitecto Borja Santurino, que lo ha distribuido en tres ámbitos. El núcleo formado por los informalistas españoles, que representan “una mirada cercana” al entorno del Quijote; un segundo apartado, con obras del artista y activista chino Ai Weiwei, que representa “una mirada lejana”, y un tercer ámbito, en el que, a través de bocetos e ilustraciones, se refleja “una mirada intemporal”, evocada por la figura universal de Miguel de Cervantes.

            “A mi edad, ni yo ni mis obras descansamos en el verano, ni en ninguna época del año”, bromea el escultor, de 91 años, otra de cuyas piezas, El viento, del año 2011, forma parte de la amplia exposición Arte y carne. La anatomía a la luz de la Ilustración, recientemente inaugurada en el Centro de Arte de la Universidad Complutense de Madrid, y que permanecerá en cartel hasta el 31 de diciembre.

Dedicada a la reflexión sobre el cuerpo humano y su génesis, como objeto de estudio médico y científico y a la vez artístico, la muestra está comisariada por el paleoantropólogo Juan Luis Arsuaga, director de las Excavaciones de Atapuerca, que el próximo otoño participará con una conferencia en las actividades de la Fundación Martín Chirino de Arte y Pensamiento, en Las Palmas.

El propio Arsuaga califica esta muestra como “uno de los acontecimientos culturales de 2016 en España”, y explica que da continuidad a la que, bajo el título Cuerpos en cera, organizó el Museo de la Evolución Humana de Burgos. La exposición se estructura en torno a una selección de la extraordinaria colección de esculturas anatómicas en cera del Museo de Anatomía Javier Puerta, en diálogo con obras procedentes de los fondos de la Facultad de Bellas Artes y de la Biblioteca Histórica.

Se ha buscado en ella “la integración de saberes”, propia de la Ilustración, en el siglo XVIII, cuando no había aún una segregación entre las diversas disciplinas, y las Artes y las ciencias compartían una misma raíz. “Se ha pretendido aportar una lectura interdisciplinar y transversal sobre los orígenes de los estudios científicos de la anatomía humana, cuando aún no existía esa separación de la mirada artística”, subraya el comisario. Y en ese contexto, la espiral de Martín Chirino remarca el concepto de “encrucijada” que guía a la exposición, referido tanto a la bifurcación entre ciencia y arte como a la necesidad de integrar los diferentes periodos históricos.

La colección de modelos anatómicos en cera que articula la exposición procede del siglo XVIII y del Real Colegio de Cirugía de san Carlos en Madrid, que acabaría transformándose en la Facultad de Medicina de la Universidad Complutense. El recorrido se organiza en cuatro grandes módulos que ilustran cuatro aspectos claves de la biología humana: el cerebro, los embriones y el parto, los fundamentos del lenguaje y la postura erguida alcanzada por el hombre.

Una de las piezas más impresionantes es un esqueleto humano en el que se aprecian con total precisión los 206 huesos y las 360 articulaciones del cuerpo. La muestra se complementa con seis audiovisuales, producidos por la propia Universidad Complutense, y concluye con la representación de un aula de dibujo anatómico.

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